LLUEVE EN LA VENTANA
Despierto en la mañana y está lloviendo. Me tapo
con las frazadas y sigo durmiendo. Las gotas
ruedan por el vidrio y no me dejan dormir.
Cierro los ojos y me imagino que la lluvia se pega
a mi espalda. Es una lluvia mortalmente pálida
y me come la carne. No quiero esa lluvia. Abro
los ojos y la lluvia de siempre sigue batallando
en los tejados de zinc. La lluvia tiene alma, pienso,
y mi conciencia desaparece con el agua corriendo.
No quiero levantarme. Esta agua agua eterna y pasajera
me lleva por otros caminos.



