UN MENSAJE MATERNAL A LOS POETAS JÓVENES
Amados poetas talkinos, les escribo como una gallina que da buenos consejo
a sus polluelos, como una madre escribiría a sus hijitos dispersos por las tierras
del extravío; yo les hablo, poetas madrugadores, con plumas y quejidos yo les hablo...
Primero que nada y antes que todo yo les aconsejo: no le copien más a Huidobro,
ya que sus poemas, jóvenes talkinos, son pura vanidad, puro adjetivar sin sentido.
¡¡Hasta cuando soportaremos sus barroquismos sin patas ni cabezas, ingenuos!!
Dediquense a salvar almas mejor, dedíquense a lavarles los pies a su prójimo,
a tanta anciana necesitada que anda suelta por ahí. Pero no martiricen a sus lectores
con sus insultos al buen gusto. Si van a escribir, escriban con conocimiento,
no cualquier choreza de metafísica avinagrada, pasada de moda; que la música hable,
no sus instrumentos musicales. A veces pienso que ustedes nacieron no para hacer poesía,
sino para atormentar cruelmente a los pocos poetas sensatos y honestos que van quedando ( y me
incluyo en estos, por supuesto). Deberían pensar en lo que dirían sus respectivas familias,
que los criaron con tanto sacrificio, si vieran a sus retoños desperdiciar así su cabeza
en tanto artificio inútil. Gánense el pan con cosas más terrestres y no con puras charlatanerías
de viejecilla chismosa... ¡¡Salven al mundo, no lo hundan más, por favor!!

