MONUMENTO
Observante de tu propio monumento. Qué se siente
ser de piedra. No nos queda otra que excomulgarte de nuestro cielo
y ponerte de ejemplo descarriado a toda la comunidad
de machos cabríos. Haz petrificado tu orgullo, tu mísero
orgullo haz endurecido, haz falsificado tu conciencia,
tu pobre conciencia de nube. Qué poco te has hecho culpable,
qué poco la culpa ha comido por tu boca. Necio por la eternidad,
y eternidad de fobia contra lo mutable. Pensante por un ojo,
has despreciado a nuestra reina de los planetas, el rescoldo
de tu mirada es cobardía. Adoptas la figura de una aguda lanza.
Observante de tu propio cielo, construyes el mausoleo
de un infierno.



